Inalcanzable. Esa palabra corría por todos los huecos de mi mente cada instante que te miraba desde lejos. Y no lo hacía adrede, creeme. O sí. Era simplemente por lo que significabas. Cada vez me agarraba con más fuerza ese deseo de poder verte enfrente de mí, sintiendo tu respiración tan cerca, a centímetros de mis labios. Mirarte y ver que me miras, solo a mí. Y, ¿sabes qué? Lo conseguí, pero por ello nunca has dejado de ser inalcanzable. No para mis ojos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario