sábado, 29 de octubre de 2011

Tarde de otoño rara...

Lo tenías todo en tus manos y podrías haber dicho que sí perfectamente. Pero es más fácil decir que no, ¿verdad? Ese no rotundo que aprendemos desde que somos bien pequeños. ¿Por qué hay que complicarse tanto? Me irrita solo de pensarlo. Qué ganas de gritar, de gritarte que lo eres todo y que necesito verte, ¿No lo ves? Me paso el día pensando en ti. Cuento los minutos que quedan para vernos, para abrazarte, para besarte... Y cuando tengo la oportunidad se va todo a la mierda ya sea por eso o esto. No sé quién tiene la culpa y quién no. Solo sé que quizá pido demasiado, pero me duele que todo sea así. Quiero que me ayudes, ¿lo harás?

Esas son las pequeñas cosas que me hacen sentir bien...

No hay comentarios:

Publicar un comentario